8 de septiembre de 2014

Poder



                                                                                                                                                                                   











Y si al fin de cuentas
el profeta no aparece
mejor será
echar a andar
y levantar tu propia verdad
piedra por piedra.






Foto / Poesía por Cande Rivero




6 de septiembre de 2014

"... después amar después partir y al fin andar sin pensamiento..."



















Me preguntás
por qué dejo la ciudad.
Yo abro un paraguas
y la tormenta se interrumpe
y las personas cuelgan en su
traje de piel
y por momentos
hay tanto silencio
que todo se parece
al final de un camino
y por momentos
hay tanto silencio
pero nadie escucha.
Y vos sabés que
siempre anduve a contramano
alimentando pájaros
que sólo existían para mí.
Y vos sabés que acá
pocos escuchan
el latido de los pájaros
el latido de los otros corazones.
Me preguntás mucho
y yo ya no sé que responder.
Atravieso la ciudad
como si las mentiras
fuesen la niebla
como si el ruido tapara
cosas que nadie se anima a ver,
pozos de realidad
baldíos cerrados con cortinas viejas
donde respiran los semimuertos
donde el que resiste
será el que sobreviva,
donde los locos quedan tirados en la calle
los niños quedan tirados en la calle
y el que no es parte de la niebla
queda excluído tarde o temprano.
Me hablás de ser fuerte
pero creo que ya fui
lo suficientemente fuerte durante años
y me permití desoir
el corazón de un pájaro
las palabras de un loco
el hambre de un niño.
Y no culpo a la ciudad
ni a sus hombres
ni a sus ratas
ni a su mugre
que come de a poco la carne
de los que quedan
y tampoco me culpo a mí
por no haber despertado antes.
Sólo te cuento que me voy
y esto es sólo
un corazón que escribe
una loca que sueña
una niña llena de hambre
sentada en el abismo.




Foto / Poesía por Cande Rivero




Todo en uno





















Abro mis manos.
Recibo las flores.
Recibo el amor.
Tengo un sólo vestido
una sola piel
donde entra toda mi alegría.
Abro un camino
para mis pasos
donde entran todas las flores
todo el amor.
Abro mi piel
mi vestido con flores
con un grito final
y me desnudo por última vez
para renacer en mi alegría
en el valle del silencio.
Abro los ojos
y es hermoso sentir
que en cada cosa que miro
entran todas las flores
todo el amor
toda la piel
toda mi alegría.



Foto / Poesía por Cande Rivero




Tablero















A la memoria de Gustavo Bruzzone y tantos otros y otras


Dicen que jugás ahora
tu ajedrez de cielo,
y que las batallas se libran entre nubes
entre soles estrellas y planetas.
Dicen que hace tiempo
juntaste a muchos
y les enseñaste a jugar
y mientras ibas
del negro al blanco
te jugabas la vida.
Dicen que al rey
no se le veía la cara
sólo un traje y un antifaz
a veces blanco
a veces negro
y repleto de odio.
Dicen que nos dejaron en jaque
y es verdad
a vos a mí
y a tantos que iban y venían
escondiéndose bajo las baldozas del tablero
para salvarse el pellejo.
Dicen que el enemigo, compañero
jugó un juego muy sucio
en el mismo tablero de todos
en la misma tierra
tuya, mía, nuestra
en la misma tierra de todos.
Hoy hacemos silencio
para escuchar cómo movés las piezas desde arriba
aunque la batalla sea sólo entre nubes
aunque puedas desde allá
ver la cara del rey
y ya no te importe.
Hoy hacemos silencio
para seguir jugando como vos enseñaste
para seguir defendiendo la vida
entre días a veces blancos
a veces negros
para seguir jugando con vos
de este otro lado del tablero.



Poesía por Cande Rivero




4 de septiembre de 2014

El agua bendita es agua de lluvia



















Llueve y usted
está demasiado lejos
o demasiado cerca
la cuestión es que llueve
y yo no sé
por donde
andan sus pasos
su risa
su cuerpo dibujado y húmedo
con olor a ciudad
con dedos que la lluvia besa
y no es mi boca
y no soy yo
quien está sentada
en el borde de su sombrerito
sino alguna idea
alguna gota
alguna distancia.
Llueve y usted
se pone silencioso
o me grita cosas que invento
mientras preparo un café
y dibujo una ventana
por donde salir a buscarlo
por donde esperar que entre
amado por la lluvia
con su risa y su sombrerito
con sus pasos
que quedaron atrás
porque su corazón llegó primero,
y yo dibujo una ventana y un café
y un sombrerito que no existe
porque dicen los magos
que lo verdadero
ocurre en el presente
y no hace falta dibujarlo
ni hacerle preguntas
ni invitarlo a pasar
porque entra y se va
cuando quiere.                             



Foto / Poesía por Candelita

                            

Suelto globos de color en el paisaje blanco. Adentro de la imagen veo a la niña que tiembla. Le acerco por un borde una cano...