15 de agosto de 2016

Civilización litoral

























Bautizamos la isla.
Armamos nuestro pequeño templo civilizado,
nuestra carcaza de lata
muy bien construida con restos,
con lo que la humanidad ha podido darse
a sí misma.
Implantamos un esqueleto lleno de chatarra
en la isla sonora.
Le llamamos casa.
Pensábamos que el lugar se iba a llenar
de grillos serpientes caracoles.
Pero no.
Tal vez desconfiaron de nuestra guarida.
Tal vez lo que nosotros llamamos hogar
tenga poco de hogar
poco de tierra
poco de vida.
Así que ahí quedó
la instalación,
abrazada por aguas
que saben siempre querer lo que tocan
sin importar el nombre.
Los adorados camalotes
le hicieron espacio entre sus brazos,
y la imagen susurra bajito:
por acá...
por acá pasó el hombre.



Foto / Poesía: Cande Rivero

24 de junio de 2016

Cosas del nacer II






















Cercanamente
oímos tus diminutos pasos.
Mientras
tejemos y destejemos
nuestra memoria.
Bajamos por toboganes
para sellar la propia infancia
y dejarla ir.
Nos abrimos y nos cerramos
como ostras marinas
frente al encanto abrumador
o al desconcierto.
Todo es verdad.
Y tu tambor
que viene golpeando desde lejos
ya casi se une a nuestro tiempo.
Qué es la eternidad?
cómo es que trepaste
entre los frutos salvajes
de lo desconocido
buscándonos en el espacio,
repitiendo nuestros nombres
hasta unirlos?
cómo es que te desprendés
desde nuestra esencia
hacia el aire
hacia los colores
hacia la inmensidad.
Ya sabrás,
ya habrá tiempo
para que dibujes y desdibujes
tu destino,
para que avances o vuelvas hacia atrás
en busca de tu alimento,
en busca de tu sentido.
Sólo tenés que saber
que desde hace días te esperamos,
y en cada pausa de pensamiento
se abrió un espejo
en donde te abrazamos
y te oímos cantar
ente flores de agua
en tu agua de sueño.






31 de mayo de 2016

Cosas del nacer (1)




















Quién se acerca a la torre con sus pies en el agua,
quién indaga en la superficie algún valle profundo,
quién se derrota a sí mismo para al fin liberarse,
quién abre caminos en un cuenco de sal,
quién husmea en la noche, qué serpiente guerrera,
quién adormece a su sombra hasta quedar detenido,
quién salta de barrera en barrera
las mil pruebas de oro.
Quién percibe que acá,
en el borde del mundo,
una campana suena recordando lo inminente.
Me gusta esta habitación
porque aunque es blanca y es fría
tiene una ventana por donde se ven los árboles.
Todo está quieto
preciso,
sigiloso el andar hacia la sangre primera.
Somos varios los que estamos por nacer
y aún 
hay un tigre
que ronda y ronda
en el monte iluminado.


Foto / Poesía: Cande Rivero










13 de marzo de 2016

La luz que vendrá












La luz que vendrá

Entonces el puñal.
Tu esqueleto
empujando hacia la luz
pidiendo reconvertirse.
Éramos mariposas,
me dijiste,
espías en el mundo de los otros.
Entonces el filo del puñal.
Agua fresca entrando en los labios.
Tu cuerpo
empuja hacia su límite
pidiendo disolverse.
La cima sensible de tu vida.
Las horas amontonadas en el atrás.
El tiempo como látigo.
Éramos barcos,
te dije,
animales alados
en el aire secreto
de lo que aún no es.
Hoy presiento
tu forma detenida,
los gajos de tu luz a contramano.
La cima sensible
donde nos fue dado
vivir,
arriesgar palabras
como pequeños eslabones
dispuestos en la eternidad.
Tu cielo empuja hacia lo cierto,
con corona de flores
y sigiloso como un animal que repta.
Somos camino,
te dije,
sonido inconsistente que renuncia
a toda forma de encarcelarse.
Vamos y venimos,
con el cuerpo dispuesto
a recibir esa luz
que desde lejos canta,
esa luz
que desde lejos se aproxima.


Poema incluído en FÉNIX / Año 2015 / Ediciones Jardín de luz

Foto: Cande Rivero






16 de febrero de 2016

..
















El río me dijo:
estamos de paso.

A veces somos tan tontos tan tontos tan tontos
que nos demoramos
distraemos
perdemos
en mirar las esporas que atraviesan
el aire azul.

Somos hormigas,
te dije,
un pequeño ritmo
en los dedos de algún dios.

A veces somos tan luz
tan fuego,
amapolas bailando
en la cueva del tiempo.

Todos nacemos
con un relojito entre las manos.
y sí,
éste es mi tiempo
mi posibilidad
mi reino
mi diminuto laberinto
que late entre dos flores.

A veces somos
tan sabios
que todo se vuelve SÍ
se vuelve paz.

Canto descalza
en el patio
lleno de mariposas
que reclaman ser miradas,
y me cuentan
que viven apenas
unos días,
y que nacen con
un reloj diminuto entre las alas.


Cande) 2016

11 de enero de 2016

Canción de enero






















Necesito sentarme
en un bloque de tiempo
un bloque de tiempo detenido,
necesito sentarme sobre 
la hoja de una parra,
volverme hormiga,
disimularme.
¿Qué estabas haciendo
cuando el mundo se cayó en pedazos?
Ella ríe con su risa loca
su risa falsa,
tantos payasos deambulando,
tanto espejo bobo.
Nadie detendrá el tiempo por vos
para ver las cosas morir en cámara lenta.
¿Dónde estabas cuando el mundo se cayó a pedazos?
Ella pone cara de poker
cara de
vendedora de avón,
no le creas
no le creas
es una impostora,
anda hablando de dios a tus espaldas
pero lleva el mal dentro.
¿En qué estabas pensando cuando el mundo
se cayó en pedazos?



Foto / Poesía por Cande Rivero


1 de enero de 2016

Luciernaguismo



























Iluminadas las ideas
iluminado el cuerpo
iluminado el espíritu
un brote extraviado escala el aire
preguntándose a sí mismo por
la eternidad
la ilusión
el tiempo.
Iluminado el corazón
alguien golpea una puertecita
en la conciencia
y afirma: esto no es todo.
Para completarse
integrarse
unirse
hay que estar atentos
para que no venga ningún fragmento
de materia
o de razón
a ocupar un lugar que no le corresponde,
inquietando al resto del
mecanismo humano.
Iluminado el día
la noche se ha ido
a jugar al ping pong
a la playita inundada
o
a rebotar entre dos luciérnagas.








Suelto globos de color en el paisaje blanco. Adentro de la imagen veo a la niña que tiembla. Le acerco por un borde una cano...