17 de diciembre de 2016
NocTurnidaD
Rasgo el velo.
Ahí la noche,
la sed con que los pasos
se pronuncian.
Rasgo la hendidura,
el hueco en el espejo
poblado de alimañas,
hiedras, ángulos, diamantes grises.
Salto, adormecida aún,
con el recuerdo de un cuerpo
con el que conversé durante mi sueño:
"esta isla es todo lo que hay"
me dijiste,
"busquemos algún puente, alguna zona
con flores"
te dije.
Rasgo el despertar,
arañando la huella,
la posibilidad que se desvanece
y muere en un nuevo silencio,
"hay demasiado aire entre nosotros"
me dijiste,
"las distancias son inventos de la mente"
te dije.
Rasgo el día,
aturdida de reir,
de buscar en el viento
lo que no me pertenece,
de inventarme dioses
porque no tengo
con quien jugar.
Rasgo las fibras de este mundo
desierto
finito
quieto,
me deslizo entre lilas y piedras
hacia el túnel que se abre.
Foto / Poesía por Cande
8 de noviembre de 2016
Aprendizajes
El amor incondicional
lo aprendí de mi vieja,
la eternidad
la aprendí con una cámara de fotos,
los mundos paralelos
los conocí leyendo,
la paciencia
la aprendí teniendo gatos,
el compartir
lo aprendí de una amiga
que me invitó a comer
cuando se estaba quedando sin dinero,
la sonrisa
la aprendí de los niños,
el infinito
lo conocí en una mancha de humedad,
la poesía
la aprendí de la lluvia,
las matemáticas
las aprendí contando escalones de escaleras
y baldosas rotas,
la geografía la aprendí
quedándome cuando me quise ir,
la libertad
la aprendí andando en bicicleta,
la esperanza
la aprendí de la hiedra que emerge
desde abajo del muro en ruinas,
que todo pasa y que cada día promete algo nuevo
lo aprendí de mi abuela: "a dormir que mañana será otro día".
la aventura la aprendí trepando a un árbol y leyendo historietas,
el silencio lo aprendí de grande, cuando aprendí a meditar,
la magia
la aprendí en un sueño.
Ahora intento desaprender la rabia y el desamor
que aún hacen de las suyas
cada vez que me distraigo.
Texto y Fotografía por Cande.
25 de octubre de 2016
Rima del adulto
A Agus (la buena niña que todo lo rima)
Din don
din don dan
a la una
a las dos
te podrás escapar
si las brujas te ven
hoy se vuelve a sellar
ese pacto en la sed
cabalgando hacia el mar.
Din don
din don dan
que la vida se gasta
que el reloj se derrite
que no somos gigantes
ni astronautas de cera
ni campeones de fábula
solo nuestra quimera,
es la llama invencible
la que encienden las brujas
al costado del tiempo
cuando la sangre puja
y abrirá una canción
tu destino improbable
sortearás los caminos
hasta desembaucarte,
que no hay red
sin payaso
ni carroza a las doce
que es el fin de ese cuento
y otra luz hoy se abre.
Poesía/ Fotografía por Cande Rivero
8 de septiembre de 2016
Esencia
Diste vueltas
una y otra vez.
Algo en vos está quebrado,
mutilado,
agonizando.
Construiste un circo
con apariencias,
espejos de colores,
veneno.
Te quedaste sin aire.
Te cansaste de fingir,
de poner energía ahí afuera,
de esperar lo que no ocurrirá.
Todo va cayendo
incluso
tu cuidada vestidura,
tus creencias,
tu máscara de papel cometa.
No hay nada ahí.
No hay nada, ya ves.
Llegaste a lo vacío
y es letal
el sonido de la verdad.
Pero no hay nada más puro
y valió la pena.
Ahora
unos cuantos pájaros
atraviesan el frío,
se demoran en tu boca
y te es dado sonreir.
Se abre la compuerta,
te estás esperando
te estás recibiendo
te estás encontrando.
Es todo lo que hay,
ya ves.
15 de agosto de 2016
Civilización litoral
Bautizamos la isla.
Armamos nuestro pequeño templo civilizado,
nuestra carcaza de lata
muy bien construida con restos,
con lo que la humanidad ha podido darse
a sí misma.
Implantamos un esqueleto lleno de chatarra
en la isla sonora.
Le llamamos casa.
Pensábamos que el lugar se iba a llenar
de grillos serpientes caracoles.
Pero no.
Tal vez desconfiaron de nuestra guarida.
Tal vez lo que nosotros llamamos hogar
tenga poco de hogar
poco de tierra
poco de vida.
Así que ahí quedó
la instalación,
abrazada por aguas
que saben siempre querer lo que tocan
sin importar el nombre.
Los adorados camalotes
le hicieron espacio entre sus brazos,
y la imagen susurra bajito:
por acá...
por acá pasó el hombre.
Foto / Poesía: Cande Rivero
24 de junio de 2016
Cosas del nacer II
Cercanamente
oímos tus diminutos pasos.
Mientras
tejemos y destejemos
nuestra memoria.
Bajamos por toboganes
para sellar la propia infancia
y dejarla ir.
Nos abrimos y nos cerramos
como ostras marinas
frente al encanto abrumador
o al desconcierto.
Todo es verdad.
Y tu tambor
que viene golpeando desde lejos
ya casi se une a nuestro tiempo.
Qué es la eternidad?
cómo es que trepaste
entre los frutos salvajes
de lo desconocido
buscándonos en el espacio,
repitiendo nuestros nombres
hasta unirlos?
cómo es que te desprendés
desde nuestra esencia
hacia el aire
hacia los colores
hacia la inmensidad.
Ya sabrás,
ya habrá tiempo
para que dibujes y desdibujes
tu destino,
para que avances o vuelvas hacia atrás
en busca de tu alimento,
en busca de tu sentido.
Sólo tenés que saber
que desde hace días te esperamos,
y en cada pausa de pensamiento
se abrió un espejo
en donde te abrazamos
y te oímos cantar
ente flores de agua
en tu agua de sueño.
31 de mayo de 2016
Cosas del nacer (1)
quién indaga en la
superficie algún valle profundo,
quién se derrota a
sí mismo para al fin liberarse,
quién abre caminos
en un cuenco de sal,
quién husmea en la
noche, qué serpiente guerrera,
quién adormece a su
sombra hasta quedar detenido,
quién salta de
barrera en barrera
las mil pruebas de
oro.
Quién percibe que
acá,
en el borde del
mundo,
una campana suena
recordando lo inminente.
Me gusta esta
habitación
porque aunque es
blanca y es fría
tiene una ventana
por donde se ven los árboles.
Todo está quieto
preciso,
sigiloso el andar
hacia la sangre primera.
Somos varios los que
estamos por nacer
y aún
hay un tigre
que ronda y ronda
en el monte
iluminado.
Foto / Poesía: Cande Rivero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Suelto globos de color en el paisaje blanco. Adentro de la imagen veo a la niña que tiembla. Le acerco por un borde una cano...
-
Suelto globos de color en el paisaje blanco. Adentro de la imagen veo a la niña que tiembla. Le acerco por un borde una cano...
-
Este año se impone el blanco. El silencio y lo que de allí emerge. La necesidad de compartir la reflexión cotidiana del propio c...
-
Amé con mi sable recortando el viento. Amé todo lo que encontré alrededor para encontrarte. Amé como un animal en mi...


