Figuritas repetidas o instrucciones para calzarse el antifaz patriótico













Ellos llevan tu nombre,
caminan en tu huella
señalan con sus manos ensangrentadas
la noche animal
y aullan pero no despiertan
gritan pero no cantan,
andan a tientas en el filo de la noche
desfilan y se prueban tu máscara
tu pelaje de hombre débil
de marioneta idiota que repite como un eco
la idiotez de una patria
que se achica cada vez
que nos divide un poco más cada vez,
con sus muertos temblando en la frontera
con los que temblaron por dentro
y sólo por dentro
y escupieron en la cara al traidor
que se llevaba la tierra
que se llevaba la ilusión
de un mismo mar alrededor de todos
de un mismo territorio sin banderas
ni disfraces
ni momias al costado de un televisor
sirviendo con su rezo al mismo demonio
mientras atacan palestina
mientras se quema por dentro la memoria
junto a los huesos de un algún héroe triste
con su mirada todavía roja
todavía insatisfecha
reclamando lo justo en un silencio idiota
en un silencio vacío y estéril
en un grito vacío y estéril
mientras unos monos corren y se atropellan
como en nombre de todos
como en nombre de alguien.

























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