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Mostrando entradas de agosto, 2015

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Todo lo bello

ocurre hoy,
ocurre ahora

ves?









Poesía / Fotografía por Candelaria Rivero




Crear o morir

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Algún día

alguien

va a leer.

Algún día

alguien

va a arrastrarse

en mitad de la guerra

y va llenar de sangre el poema

y lo va a habitar

y lo volverá suyo.

Algún día

será tanto el ruido

o el silencio que te ensordece

que vas a intentar algo,

tal vez las últimas apuestas

de tu corazón gastado.

Algún día

alguien

va a arrastrarse

entre el odio

entre la guerra

entre la destrucción

y se va a subir a tu poema

para tan sólo

respirar.

Algún día

todo

engaño

caerá por su propio peso

y sólo quedará

un camino estrecho

casi imperceptible

casi mudo.

Algún día alguien

cansado de vivir una vida ajena

se levantará decidido

a vivir su propia vida

a crearla desde la nada

o desde el horror

a intentar la belleza en mitad de la destrucción.

Algún día

alguien como vos

va a surgir desde su vida ensangrentada

hacia las últimas ventanas con sol.




Foto / Poesía : Candelaria Rivero












Resurreción diamante

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Y si la resurreción
aguarda en forma de cristal
o de palabra
que yace dispuesta en lo invisible
aguardando ser empuñada.
Y si la resurrección
se abandona al juego de los días
al ajedrez que se libra
entre la sed y el tiempo.
Y si estás
a un paso
de una gran decisión
o tan sólo vas
en la dirección de los barcos
y cantás pero sin voz
en un puerto dibujado por un ángel.
Y si la resurreción
ya comenzó a gestarse
en tus entrañas
y en cada átomo de tu cuerpo
y en lo que reflejan tus palabras vencidas.
Y si esto que pasa
esto que olvidás
esto que sostenés
o dejás caer
es sólo andar por el recuerdo
entre diamantes ya conocidos..


Modelo: María Gomez
Foto / Poesía: Cande Rivero



Nube

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Aquí
en la cima
de esta nube,
o reptando entre flores subterráneas
sostengo mi pequeño esqueleto.
Es la lluvia
llegando hasta nosotros,
es el aleteo
de una mariposa
al otro lado del mundo.
Las manos del aire
me reinventan.
Me quedo serena.
Posible o imposible.
Abeja en plena humedad,
cataclismo desordenado
pero que carga dentro
un sitio exacto
un pequeño pantano
en mitad de la sangre
donde reacomodar las piezas,
o intentar otro juego
más allá del juego que proponen las sombras.
Aquí
en el centro
exacto
donde se combina el delirio
y el perfume alado del agua
que llega de lejos
y pega
y retumba dentro
como el golpe de las alas
del ángel
en la memoria quebradiza y húmeda
fugitiva
huidiza
inalcanzable
diluyéndose entre los huesos
de mi pequeño esqueleto
de mi eterna sed,
como el golpe suave
de las alas de una mariposa
en mi jardín de agua.



Caricatura

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a Marti Falkenberg


Pequeña hermana pequeña mujer-duende pequeño sol. Gracias por mostrarme el camino del guerrero, gracias por animarte a decirme siempre la verdad y sin herirme, gracias por ser sincera guerrera hermana mujer-hormiga, gracias por decirme la verdad con tu voz chillona y sin herirme y sin juzgarme. Mujer-árbol no son tan grandes los obstáculos sólo así parece, no son tan grandes los miedos ni las preguntas, es sólo tu costumbre de dibujar el mundo de manera exagerada, es sólo tu hermosa costumbre de aumentar el tamaño de nuestras narices y nuestros ojos y nuestras manos. Pero vamos, querida hermana, date el silencio necesario, que yo te amo con mi pequeña vida trastabillada, y no es tan grande la pena, sólo parece.

Foto / Poesía por Cande Modelo dibujante; Martina Falkernberg

Pedido

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Dame las
doradas manzanas del sol*
dame el tiempo
convertido en puñal
y viajando a la velocidad de la luz.
Dame la llave
de cada espejo
de cada mar
de cada espera.
Dame la consagración de la primavera*
convertida en un lienzo
en una imagen donde pudiera permanecer
mientras termino mi café.
Dame el altillo de Alejandra*
y los sombreros de Magritte*
y las manzanas.
Dame todo aquello
que parezca destinado
a perderse en un intersticio
en los pliegues de tu piel
o en el silencio convirtiéndose en gris
a la velocidad de la luz.
Dame las viejas ecuaciones
y el placer de resolver
acertijos que nos hacían pensar
pero no nos sirvieron para vivir.
Dame el libro de arena*
y devolveme
mi vestido con flores azules
y mi sombra,
que voy olvidándome de todo
de la arena, de los libros
de los pasadizos que me llevaban
cada vez que quería
hacia otra cosa.
Dame mis flores desdibujadas
y la arena de circulaba por mi sangre
haciéndome creer que la vida estaba llena
de pequeños túneles
y abismos al final de …