Blanco

                                                                   
                                                                             a Cuge


Hoy te apareciste
en el humo del recuerdo.
En ese llamado que nos daba la noticia.
Hoy te apareciste junto a muchas preguntas:
es que
nadie supo
sostenerte en vida?
abrazar como un árbol cada uno de tus huesos?
decirte: sí, hermano, vale la pena.
Vienen ganas de llorar
o el viejo llanto de ese día
se pega al de éste domingo.
Esa rabia incontenible
de las cosas que
hay que inevitablemente
aceptar para siempre.
Entre qué astros
suenan ahora tus pasos?
Volvé a decirle a todos
a los que se quedan
que es importante cuidar a los vivos,
y sé que nos miraste desde allá
mientras nos abrazábamos para traerte
aunque claro
ya no servía de nada,
sólo sentirnos de golpe
un poco más tontos,
un poco más flacos.
Mi poema no nos devuelve
tu andar ligero
de pajarito libre,
y claro que no sabíamos
qué tan honda era
tu oscuridad.
Sólo escribo porque hoy apareciste,
porque te fuiste una navidad
hace ya mucho tiempo
y fue la navidad más triste para muchos,
escribo y las palabras
no tienen poder
no nos traen tu cuerpo de viento,
y las palabras son sólo palabras
puestas a resonar
para hablarte para que escuches
desde cerca desde lejos.





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