Crónica de un tango revirado.
















Amé con mi sable recortando el viento.
Amé todo lo que encontré alrededor
para encontrarte.
Amé como un animal en mitad de la noche
en mitad de la sed.
Amé sin entender nada.
Amé con las perlas de mi sangre
en las perlas de tu luz.
Amé hacia adentro y hacia fuera.
Por encima y por debajo del universo.
Amé y me volví una estrella salvaje
uniendo mil puntos en el bosque del cielo.
Amé con dolor,
con mi cuerpo atrapado en otro laberinto.
Amé desde mis entrañas hasta mi corazón
la puerta de tu nombre
la puerta de tu vida.
Amé sin entender nada.
Sin saber partir.
Amé con una flor girando entre mis huesos
recordándome que no aire posible que no se pueda llenar.
Que no hay piedras ni palabras ni sonidos
que puedan ocultar ese color.






Poesía y foto: Candelaria Rivero

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