Ardillas políticas o apuntes para desandar caminos























Toda
escritura
es
política.
Somos
monos.
Olvidamos cual era
el alimento original.
Sin embargo
no olvidamos
jugar a la ley del más fuerte,
con autos o palabras,
diciendo u omitiendo.
Damos de comer al ego
y hasta
le construimos una casa
a su medida
que de vez en cuando
recordamos que es nuestro cuerpo.
El cuerpo que dice
muestra
y agita entre sus órganos
una voz mil voces
y oprime entre sus órganos
una voz mil voces y
dice dice dice
con una boca venenosa
tantas cosas
que luego el cuerpo no hace.
Decir y hacer
nunca van de la mano.
El alimento que olvidamos
pasa a ser completado con otra cosa,
con un vientito sutil
que va calando
y te marca una dirección a tientas
a espaldas de tu ser
alejado de tu cuerpo-casa
de tu casa-planeta.
Ahí estás
trepado a un árbol lleno de ramas
corrompidas
que
no saben hacia donde crecer
y se preguntan
qué es el mal qué es el bien
quién manda,
quién dice que tiene el poder
y quién lo tiene realmente.



Poesía por Candelita
Foto: Tam Naymark



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